Era muy mala en cuestiones de amor. Hay gente buena en cuestiones de amor y gente mala. Y ella era mala. Antes solía pensar que era buena en cuestiones de amor y que era mala en la intimidad. Pero eran necesarias las dos cosas. Sabía que el amor sin intimidad es como una canción que no se canta. Se queda en la cabeza. Dices: >, y te descubres cantando algo confuso, nada, algo amontonado. Se acordó de una cena en la que sirvieron los postres en platos que llevaban impresas canciones francesas. Después de la cena todo el mundo debía cantar la canción de su correspondiente plato, pero cuando le tocó el turno a ella, aún no había terminado con la nata montada, así que recortó notas y palabras, obligada a retirar frenéticamente la nata con el tenedor para ver cómo seguía el compás. Era mala, así de mala, en cuestiones de amor.
El cazador judío, Lorrie Moore. (Source: juradopormadonna)